Este sábado cambia la hora: qué pasa esa noche y cómo llevarlo mejor

Este sábado 5 de septiembre volvemos al horario de verano. Es un cambio chico en el papel —una hora— y sin embargo hay a quienes les desordena la semana entera. Vale la pena saber qué pasa exactamente y qué se puede hacer para que pase mejor.
Qué dice el decreto, en simple
La fecha la fija el Decreto Supremo N° 98 del Ministerio del Interior y Seguridad Pública, publicado el 2 de julio de 2026. Establece que desde las 24:00 horas del primer sábado de septiembre de 2026, y hasta las 24:00 horas del primer sábado de abril de 2027, la hora oficial se adelanta en 60 minutos.
Traducido al reloj de la casa: cuando el sábado marque las 23:59, hay que adelantarlo. En vez de las 00:00 pasan a ser la 01:00 del domingo 6. Esa hora no vuelve: la noche del sábado al domingo dura una hora menos.
A cambio, a partir del domingo las tardes quedan con más luz natural, y así seguirá hasta abril del próximo año.
Ojo: no todo Chile cambia
- Aysén y Magallanes no mueven sus relojes: mantienen el mismo horario durante todo el año.
- Rapa Nui hace el cambio el mismo sábado 5, pero a las 22:00 de su hora local, pasando a ser las 23:00.
- El resto del país —donde estamos casi todos nosotros— cambia como se explicó arriba.
Es un dato útil si esa noche piensa llamar a alguien en el sur o en la isla.
Por qué cuesta más de lo que uno esperaría
Un decreto puede cambiar la hora del país, pero no cambia el reloj que llevamos por dentro. El cuerpo organiza el sueño, el apetito, la temperatura y la presión según un ciclo propio de aproximadamente 24 horas, y ese ciclo se guía sobre todo por la luz, no por lo que marque el reloj de la pared.
Por eso, aunque el reloj se ajuste en un segundo, el organismo tarda unos días en acomodarse. Es completamente normal andar más desvelado, con menos apetito a la hora de siempre o con sueño a deshora durante la primera semana. No es que uno esté fallando: es el cuerpo poniéndose al día.
Seis cosas simples que ayudan
- Adelante los relojes antes de acostarse, no al otro día. Así el domingo empieza ya ordenado y nadie llega tarde a nada por cálculo mental.
- Acuéstese unos minutos antes el viernes y el sábado. Veinte o treinta minutos cada noche amortiguan buena parte de la hora que se pierde.
- Salga a la luz de la mañana. Es lo que mejor reordena el reloj interno. Una caminata corta, el patio, la ventana abierta mientras toma desayuno: cualquiera de las tres sirve.
- Cene liviano y temprano. Una comida pesada tarde le cuesta al cuerpo cualquier día; más todavía cuando además le movieron el horario.
- Si duerme siesta, que sea corta. No más de treinta minutos y antes de las cuatro de la tarde. Una siesta larga a media tarde le quita sueño a la noche y estira el desajuste.
- Ojo con los remedios de horario fijo. Si toma medicamentos a una hora determinada, converse con su médico o en la farmacia cómo ajustar el horario esos días. Es una pregunta corta y evita confusiones.
Qué se ajusta solo y qué no
El teléfono, el computador y casi todos los televisores conectados a internet cambian la hora por su cuenta durante la madrugada. No hay que tocarlos.
Lo que sí hay que mover a mano es todo lo demás: el reloj de pared, el despertador, el reloj de pulsera, el del microondas, el del horno y el del auto. Conviene dar una vuelta por la casa el sábado en la tarde y dejarlos todos listos de una vez.
Y si le cuesta unos días, no se preocupe
Lo habitual es acomodarse en dos o tres días, y a más tardar en una semana. No hay ninguna necesidad de forzar la máquina: dormir lo que el cuerpo pida, salir a la luz y mantener los horarios de comida hace la mayor parte del trabajo.
Nos vemos en las actividades del mes, ojalá con una hora más de tarde luminosa por delante.